La maglia rosa del Giro y La Gazzetta dello Sport: la camiseta que copió a un periódico

Ilustración: maglia rosa del Giro

Cada mayo, un río de ciclistas recorre Italia persiguiendo una camiseta de un rosa imposible: un color que no pega con el asfalto, ni con el barro, ni con el sufrimiento de una etapa alpina. La maglia rosa es la prenda más elegante y más rara del ciclismo, y su historia no empieza en una fábrica textil ni en el despacho de un diseñador. Empieza en la redacción de un periódico que, casi por casualidad, se imprimía en papel de color rosa. Esta es la historia de cómo una decisión de imprenta acabó vistiendo a las leyendas del Giro.

Un periódico color rosa

La Gazzetta dello Sport nació en Milán en 1896, de la fusión de dos pequeñas publicaciones deportivas. Al principio sus páginas eran de un discreto color verde, pero en 1899 el diario dio el paso que lo haría inconfundible: se pasó al papel rosa. La leyenda dice que fue para distinguirse de la competencia de un solo vistazo en el quiosco, y funcionó. Con los años, aquel tono se convirtió en la firma de la casa. En Italia todavía hoy se dice «la rosea» para referirse a la Gazzetta, y el periódico presume de ser el diario deportivo más antiguo y leído del país. Guarda bien ese detalle: un color elegido por conveniencia comercial estaba a punto de saltar del papel a la espalda de los campeones.

La firma de la casa1896verde1899rosa

1909: un periódico se inventa una carrera

A comienzos del siglo XX, la mejor forma de vender periódicos era organizar el propio acontecimiento del que luego se informaba. En Francia, el diario L’Auto ya lo había demostrado creando el Tour en 1903. Así que cuando llegó el rumor de que un rival milanés planeaba una gran vuelta a Italia, en la Gazzetta se movieron rápido. La chispa fue un telegrama del redactor Tullo Morgagni; el propietario Emilio Costamagna dio el sí, y el joven Armando Cougnet se encargó de la organización. El 13 de mayo de 1909 arrancaba el primer Giro d’Italia: ocho etapas descomunales, cerca de 2.448 kilómetros y un puñado de valientes. El ganador fue el italiano Luigi Ganna, del equipo Atala. La carrera había nacido, aunque aún le faltaba su símbolo más reconocible.

1931: la camiseta que copió al papel

Durante más de veinte años hubo Giro, pero no hubo forma fácil de saber quién iba primero. En el pelotón, todos los maillots se parecían y el líder se perdía entre la multitud. Fue de nuevo Armando Cougnet quien tuvo la idea: vestir al primero de la general con una prenda de un color único, imposible de confundir. ¿Y qué color más lógico que el del propio periódico que pagaba la fiesta? El 10 de mayo de 1931, en la primera etapa que salió de Milán rumbo a Mantua, el italiano Learco Guerra cruzó la meta en cabeza y se convirtió en el primer hombre de la historia en enfundarse la maglia rosa. Mantua era, además, su tierra: la leyenda no pudo empezar mejor.

1931la primera maglia rosaPrimer portador: Learco Guerra · Milán–Mantua

El líder tenía que verse desde el otro lado de la carretera. La camiseta rosa no fue un capricho estético: fue publicidad, orgullo y oráculo, todo cosido en una sola prenda.

Por qué rosa y no otro color

La idea no era del todo original, y eso es lo bonito. Doce años antes, en 1919, el Tour de Francia había estrenado su maillot amarillo, y el color tampoco fue casualidad: replicaba el papel amarillo del diario L’Auto, organizador de la carrera. La Gazzetta simplemente aplicó la misma jugada con su propio tono. Por eso las dos grandes camisetas del ciclismo, la amarilla y la rosa, son en el fondo hijas de dos imprentas: cada una lleva puesto el color del periódico que la vio nacer. Es una de esas casualidades preciosas del deporte, donde la economía de un quiosco termina convertida en gloria deportiva.

El color del papel se hace camisetaL’Auto1919 · amarillomaillot jauneGazzetta1931 · rosamaglia rosa

De la carretera a la vitrina

Desde aquel 1931, la maglia rosa ha vestido a los más grandes. El belga Eddy Merckx, «el Caníbal», es quien más días la llevó puesta en toda la historia, con 78 jornadas de rosa sobre los hombros. Cada temporada, el diseño cambia un poco —el patrocinador, el corte, el escudo— y por eso, para quien colecciona, cada versión es una cápsula de su año. Igual que un bidon o una gorra, una camiseta de líder cuenta una época entera: quién pagaba, quién ganaba y con qué tejidos se sudaban las montañas. Un color nacido en una imprenta milanesa terminó siendo uno de los símbolos más deseados del deporte, y hoy sigue rodando, etapa tras etapa, cada mes de mayo.

El rey del rosa78días de maglia rosaEddy Merckx, «el Caníbal»El corredor que más veces la vistió en la historia del Giro

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Llévate un trozo de esta historia rosa

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Fuente: Giro d’Italia (giroditalia.it) y La Gazzetta dello Sport. Ilustraciones originales de El álbum del pelotón.


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