Categoría: Historia
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Ocaña, Poulidor y otros grandes que nunca ganaron (o casi)
Ocho podios sin un solo día de amarillo, un líder arrollado en una tormenta y un Tour perdido por ocho segundos: la historia de los grandes que se quedaron a las puertas.
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Induráin: los cinco Tours del ciclista que nunca perdía la calma
Veinte segundos de sanción por coger un bidón, 28 pulsaciones en reposo y cinco Tours seguidos sin ganar una sola etapa que no fuera contrarreloj: el retrato del hombre más tranquilo del pelotón.
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El baño en carrera y otras urgencias del pelotón
Un líder del Giro bajando un terraplén con la maglia rosa en la mano, quince multas en 2019 y una directiva de la UCI sobre bidones: la vida secreta de la urgencia más humana del ciclismo.
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Cómo comen y cuánto: las 6.000 calorías diarias de un ciclista
Ocho mil calorías al día, un kilo de azúcares en una jornada y un intestino que también se entrena: así se come una gran vuelta por dentro.
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El gregario: el trabajador invisible que decide los Tours
Henri Desgrange lo inventó como insulto en 1911 y hoy es un título de honor: la historia del corredor que gasta sus piernas para que otro gane el Tour.
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Las reglas no escritas del pelotón: cuándo no se ataca
No hay artículo del reglamento que lo prohíba y aun así el público abuchea: el código oral que decide cuándo el pelotón levanta el pie y cuándo se come al que se queda.
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El coche del director y la radio: cómo se dan las órdenes en carrera
Una pizarra con tiza, un coche que no puede adelantar y una voz en el oído: así se dirige por dentro una carrera que parece de hombres solos.
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Los años del Tour por equipos nacionales (1930-1961)
Desgrange echó a las marcas, pintó todas las bicicletas de amarillo e inventó la caravana publicitaria para pagar la fiesta: los treinta años en que el Tour se corrió por banderas.
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El escándalo del Tour de 1904: el año que casi acaba con la carrera
Emboscadas a medianoche, clavos en la carretera y cuatro primeros descalificados: la segunda edición del Tour fue tan sucia que su fundador la dio por muerta.
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Milán-San Remo: la clásica más larga y la más imprevisible
Casi 300 kilómetros de llano para decidirlo todo en una colina de 3,7 kilómetros: por qué la carrera más fácil de terminar es la más difícil de acertar.