A 400 metros de la meta, donde el asfalto del Muro de Huy deja de parecer una carretera y empieza a parecer una pared, Paul Seixas se levantó del sillín y nadie pudo seguirle. Era el 23 de abril de 2026, el francés tenía 19 años y acababa de convertirse en el ganador más joven de la historia de la Flecha Valona. Tres segundos por detrás llegó el suizo Mauro Schmid, con la cara de quien ha subido una escalera de incendios con una mochila de piedras. Así es esta clásica de las Ardenas: cuatro horas y media de nervios por las carreteras de Valonia y un final de poco más de un kilómetro en el que se decide todo.
1936: un periódico de Bruselas y un lunes de Pascua
Como tantas carreras de su época, la Flecha Valona nació en una redacción. La creó en 1936 el diario bruselense Les Sports, dirigido por Albert Van Laethem, con un objetivo nada romántico: vender más periódicos. La fórmula era la misma que había inventado L’Auto con el Tour: organizas la carrera, la cuentas en exclusiva y el lector compra el diario al día siguiente para saber qué ha pasado.
La primera edición se disputó el 13 de abril de 1936, lunes de Pascua, sobre 236 kilómetros y con 64 corredores en la salida. El favorito, Eloi Meulenberg, iba solo en cabeza cuando una moto lo arrolló en Lieja. Ganó Philémon De Meersman, y con él empezó una racha que dice mucho del ciclismo belga de entonces: los belgas ganaron las once primeras ediciones. En 1940, con la guerra ya en el país, no hubo carrera. Desde 1993 la organiza la Société du Tour de France, hoy integrada en ASO, la misma casa que monta el Tour y la Lieja-Bastoña-Lieja.
El Muro de Huy: 1.300 metros y siete capillas
La carrera llega a Huy desde 1983, y desde mediados de esa década la meta está arriba, en lo alto de la subida. En 1985 el belga Claude Criquielion fue el primero en coronarla en solitario. Desde entonces, el Muro es la Flecha y la Flecha es el Muro. Las cifras parecen modestas: 1,3 kilómetros para subir de los 76 a los 204 metros de altitud, 128 metros de desnivel, casi un 10 % de media. El problema es cómo se reparten. Hay tramos por encima del 15 % y una rampa que llega al 26 %, en una de sus curvas, donde los corredores zigzaguean como si buscaran una salida que no existe.
El nombre oficial de la calle es el Chemin des Chapelles, porque a lo largo de la cuesta hay siete pequeñas capillas. El organizador la presenta sin falsa modestia como «la côte la plus raide du cyclisme», la cuesta más empinada del ciclismo. Tradicionalmente se sube tres veces y la última termina en la línea de meta. La regla de oro la conoce todo el pelotón: quien arranca demasiado pronto se muere antes de la pancarta, y quien espera demasiado se queda encerrado. En 2015 el Tour de Francia también quiso probarla y puso allí el final de su tercera etapa.
De Kint a Merckx: los primeros dueños de la Flecha
El primer gran nombre de la carrera fue Marcel Kint, que la ganó tres veces seguidas entre 1943 y 1945, en plena Segunda Guerra Mundial. Luego llegaron los extranjeros con apellido de leyenda. El suizo Ferdi Kübler firmó en 1951 y 1952 el doblete Flecha-Lieja, el «doble de las Ardenas» que desde entonces solo han logrado ocho corredores. Fausto Coppi ganó en 1950 con más de cinco minutos sobre Raymond Impanis, en una de esas exhibiciones que hoy parecen de otro planeta.
Eddy Merckx tuvo un estreno menos glorioso: en 1965, en su primera Flecha como profesional, se retiró. Se lo cobró con intereses. Ganó en 1967, 1970 y 1972, y ese último año completó también el doblete con la Lieja. Tres victorias que durante décadas fueron el techo de la carrera, compartido con Kint, con el italiano Moreno Argentin y, más tarde, con Davide Rebellin y Julian Alaphilippe.
1977 y 1994: las sombras del Muro
La Flecha también tiene páginas que se leen con el ceño fruncido. En 1977, seis corredores dieron positivo por Stimul, un estimulante de la época. Entre ellos estaba el belga Freddy Maertens, que había cruzado primero la meta; la victoria pasó al italiano Francesco Moser.
Más ruido hizo 1994. El equipo Gewiss-Ballan metió a tres hombres en una fuga a 72 kilómetros de meta: Moreno Argentin, Giorgio Furlan y Evgeni Berzin. Nadie los volvió a ver. Argentin ganó, Furlan entró con el mismo tiempo y Berzin, a 22 segundos. A la mañana siguiente, el médico del equipo, Michele Ferrari, habló con L’Équipe y, preguntado por la EPO, dijo que no era más peligrosa que «diez litros de zumo de naranja». La frase se convirtió en el retrato de una época. Años después, la agencia antidopaje de Estados Unidos le impuso una suspensión de por vida dentro del caso Armstrong.
Valverde, el hombre que sabía leer el Muro
Si hay un corredor que entendió el Muro de Huy, es Alejandro Valverde. Ganó en 2006 y después encadenó cuatro victorias seguidas, de 2014 a 2017, para quedarse con el récord de la carrera masculina: cinco Flechas. Su método parecía sencillo y no lo era. Esperar, esperar un poco más, dejar que otro se quemara en la rampa del 26 % y salir ya cerca de la pancarta, cuando la cuesta por fin afloja un poco. En 2014, con rampas por encima del 20 %, dejó que el neerlandés Bauke Mollema tirase y lo superó cuando el resto ya no podía ni levantar la cabeza.
La quinta llegó el 19 de abril de 2017, por delante del irlandés Dan Martin y del belga Dylan Teuns, a pocos días de cumplir 37 años. Con Valverde, España suma ocho victorias en la carrera: también ganaron Igor Astarloa (2003), Joaquim Rodríguez (2012) y Dani Moreno (2013). Además, el murciano hizo el doblete de las Ardenas tres veces, más que nadie.
«Tenía respeto por los rivales, pero sabía que estaba en una gran condición física y que tenía que aprovecharla».
Alejandro Valverde, tras su quinta Flecha Valona, en 2017
El reinado lo cortó Alaphilippe en 2018, precisamente batiendo a Valverde, y el francés repitió en 2019 y 2021. Entre medias, en 2020, la pandemia llevó la carrera al 30 de septiembre y ganó el suizo Marc Hirschi. Después vinieron Dylan Teuns (2022), Tadej Pogačar (2023 y 2025), el británico Stephen Williams (2024) y, este año, el adolescente Seixas.
Las reinas de Huy y la generación que viene
Desde 1998 las mujeres corren su propia Flecha el mismo día y con el mismo final. La primera la ganó la italiana Fabiana Luperini, que acabaría sumando tres. Marianne Vos llegó a cinco. Y luego apareció Anna van der Breggen, que ganó siete veces seguidas, de 2015 a 2021: nadie, hombre o mujer, ha mandado tanto en esta subida. En 2026 la ganó Demi Vollering, su segunda victoria tras la de 2023, atacando a 500 metros de meta y aguantando el regreso de Puck Pieterse, ganadora el año anterior. Tercera, a tres segundos, entró la española Paula Blasi.
Y en la carrera masculina, la de Seixas no es una victoria cualquiera. Según la crónica de We Love Cycling, solo Victor Fastre, ganador de la Lieja en 1909 con 18 años, había ganado una clásica de las Ardenas más joven. «Esta victoria es realmente mérito del equipo», dijo el francés, con la modestia de quien todavía no sabe lo que acaba de hacer. Noventa años después de aquel lunes de Pascua, el Muro sigue haciendo lo mismo: separar en un kilómetro a los que suben de los que vuelan.
Para el coleccionista, la Flecha tiene un encanto especial: es una carrera de un día, con menos merchandising que una gran vuelta, y sus bidones, gorras y dorsales de los años ochenta y noventa aparecen mucho menos en los mercadillos que los del Tour. Si quieres ver cómo cuentan esas piezas la historia de las clásicas, date una vuelta por nuestra colección.
En la colección
Ver la colección →Piezas del álbum relacionadas con esta historia.
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Fuente: Wikipedia en francés, inglés y español («Flèche wallonne», «La Flèche Wallonne», «1994 La Flèche Wallonne», «La Flèche Wallonne Femmes», «Muro de Huy»); We Love Cycling (crónica de la edición de 2026, 23 de abril de 2026); Público (sobre la victoria de Valverde en 2014); El Comercio (declaraciones de Valverde en 2017); David Walsh, From Lance to Landis (2007), sobre las declaraciones de Michele Ferrari a L’Équipe en 1994. Ilustraciones originales de El álbum del pelotón.


