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Ocaña, Poulidor y otros grandes que nunca ganaron (o casi)

Ocho veces subió al podio de París y ni un solo día se vistió de amarillo. Raymond Poulidor, «Poupou» para toda Francia, fue durante quince años el ciclista más querido de su país sin ganar jamás la carrera que le daba de comer. Su historia no es la de un fracaso, sino la de una categoría entera del ciclismo: la de los grandes que se quedaron a las puertas. Algunos nunca la cruzaron; otros la cruzaron tarde, o por segundos, o con la sensación de que la victoria de verdad se la había llevado la lluvia de una tarde en los Pirineos.

Poulidor, el eterno segundo que Francia prefirió al campeón

Los números de Poulidor en el Tour de Francia son de campeón: tercero en 1962, segundo en 1964 y 1965, tercero en 1966 y 1969, tercero otra vez en 1972, segundo en 1974 y tercero en 1976, con cuarenta años cumplidos. Ocho podios entre 1962 y 1976 y siete victorias de etapa. Lo que falta en la lista es precisamente lo que todo el mundo recuerda: ninguna victoria final y ningún día de líder.

No era un corredor menor. Ganó la Milán-San Remo de 1961, la Flecha Valona de 1963, la Vuelta a España de 1964, dos Dauphiné y dos París-Niza. Su desgracia fue coincidir primero con Jacques Anquetil y después con Eddy Merckx, dos de los mayores dominadores de la historia. Y su gracia, paradójicamente, fue esa misma: el público francés, que respetaba al frío y calculador Anquetil, se enamoró del chico de campo del Limousin que atacaba, perdía y volvía a intentarlo al año siguiente. La prensa inventó hasta una palabra, «Poupoularité».

Poulidor en el Tour: 8 podios, 0 días de amarilloPuesto final en cada podio (barra alta = 2.º, barra baja = 3.º)3.º19622.º19642.º19653.º19663.º19693.º19722.º19743.º1976En 1976, con 40 años, todavía fue tercero.

1964: codo con codo en el Puy de Dôme

El día que mejor resume a Poulidor es el 12 de julio de 1964, en la subida al volcán del Puy de Dôme. Anquetil llegaba líder con 56 segundos de ventaja y los dos franceses subieron hombro con hombro, literalmente rozándose, en una de las imágenes más célebres del ciclismo. A menos de un kilómetro de la cima, Anquetil cedió. Poulidor le sacó 42 segundos, pero la etapa fue para el español Julio Jiménez y el maillot amarillo se quedó en los hombros de su rival por apenas 14 segundos. Dos días después, en la contrarreloj final hasta París, Anquetil amplió la diferencia: el Tour de 1964 terminó con 55 segundos entre ambos.

Poulidor corrió hasta 1977 y murió en noviembre de 2019, en plena celebración del centenario del maillot amarillo que nunca se puso. La vida le reservó una revancha curiosa: su nieto es Mathieu van der Poel, hijo de su hija Corinne, que sí ha vestido de amarillo en el Tour.

Ocaña y la tarde del Col de Menté

Luis Ocaña pertenece al grupo del «casi», aunque con una vuelta de tuerca. En el Tour de 1971, el conquense afincado en Francia hizo lo que nadie había logrado: humillar a Merckx. En la etapa de Orcières-Merlette se escapó en solitario durante unos 60 kilómetros y se vistió de amarillo con más de ocho minutos de renta sobre el belga. El Caníbal, por primera vez, parecía vulnerable.

Todo se torció en la decimocuarta etapa, en el descenso del Col de Menté, en los Pirineos. Una tormenta convirtió la carretera en un río de barro. Merckx se fue al suelo en una curva y Ocaña, que le seguía de cerca, no pudo esquivarlo. El belga se levantó rápido y siguió; Ocaña, con los pies aún sujetos a los calapiés, fue arrollado por Joop Zoetemelk y los corredores que venían detrás. Salió de la carrera en helicóptero. Merckx ganó aquel Tour, pero se negó a ponerse el maillot amarillo al día siguiente por respeto al caído.

Col de MentéTour 1971 · etapa 14 · tormentaOcaña, líder, al sueloAbandona en helicóptero

La historia tiene final feliz, aunque con asterisco. En 1973 Ocaña ganó el Tour con autoridad aplastante: cuatro etapas de montaña, dos contrarrelojes y más de un cuarto de hora de ventaja sobre Bernard Thévenet. Merckx no estaba en la salida. Por eso a Ocaña se le sigue colocando en esa frontera ambigua: ganó, pero nunca pudo ganar el duelo que todo el mundo quería ver.

El palmarés guarda a los que ganan. La memoria, a veces, prefiere a los que estuvieron a punto.

El álbum del pelotón

Zoetemelk: seis veces segundo antes de París

Si alguien merece el título de eterno segundo más que Poulidor es el neerlandés Joop Zoetemelk. Fue segundo en el Tour en 1970, en su debut, y repitió en 1971, 1976, 1978, 1979 y 1982: seis veces, el récord de la carrera. Tuvo delante a Merckx, a Van Impe, a Hinault. Pero Zoetemelk sí encontró su año: en 1980, con Hinault retirado por una lesión de rodilla, ganó el Tour con casi siete minutos sobre Hennie Kuiper. Tenía 33 años y llevaba una década llamando a la puerta.

Perdidos por segundos: Delgado y Fignon

Hay derrotas que se miden en minutos y otras que duelen en segundos. Pedro Delgado perdió el Tour de 1987 por 40 segundos ante el irlandés Stephen Roche, que le remontó en la contrarreloj de Dijon, la penúltima etapa. Perico se resarciría un año después, ganando en 1988.

El caso más cruel es el de Laurent Fignon. Ganador en 1983 y 1984, llegó a la última etapa del Tour de 1989, una contrarreloj de 24,5 kilómetros hasta los Campos Elíseos, con 50 segundos de ventaja sobre Greg LeMond. El estadounidense, con manillar de triatleta y casco aerodinámico, rodó a 54,5 km/h de media, la contrarreloj más rápida del Tour hasta entonces. Fignon perdió 58 segundos. El Tour se decidió por 8, la diferencia más pequeña de su historia.

Tours perdidos por un suspiroDiferencia final con el ganador, en segundos1989 · Fignonante LeMond8 s1987 · Delgadoante Roche40 s1964 · Poulidorante Anquetil55 s

Por qué nos quedamos con los que perdieron

El ciclismo tiene una relación rara con la derrota. En otros deportes, el segundo es el primero de los perdedores; en el Tour, el segundo puede ser el protagonista de la mejor historia del verano. Quizá porque la carrera es tan larga que la derrota nunca es un accidente de un segundo, sino el resultado de tres semanas de sufrimiento a la vista de todos. El público ve al que pierde apretar los dientes en cada puerto, y eso crea un vínculo que la victoria no siempre consigue.

Para el coleccionista, estos «casi» tienen además un encanto especial: un bidón Mercier de la época de Poulidor, una gorra Bic de los años de Ocaña o un recuerdo del Tour del 89 cuentan historias que se explican solas en cuanto alguien pregunta. Algunas de esas piezas descansan en nuestra colección, esperando a que alguien se pare delante y diga: «¿Y este quién era?».

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Sigue leyendo: Eddy Merckx, «el Caníbal»: el ciclista más dominante de la historia.

Fuente: Wikipedia (Raymond Poulidor, Luis Ocaña, Tour de Francia 1964, 1971, 1973, 1987 y 1989, Joop Zoetemelk), We Love Cycling («La batalla del Tour de 1964»), Noticias de Gipuzkoa («El campeón de los vencidos»), Jot Down («El Tour de 1987»), The Irish Times («Eight eternal seconds between LeMond and Fignon»). Ilustraciones originales de El álbum del pelotón.


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