Gavia 1988: el día que nevó sobre el Giro y Hampsten se vistió de rosa

En la cima del Gavia, a 2.621 metros, nevaba de lado y el termómetro marcaba cuatro grados bajo cero. El primero en coronar la subida en el Giro de Italia de 1988 fue el neerlandés Johan van der Velde, y lo hizo en manga corta, sin gorro y sin guantes de invierno. Poco después tendría que refugiarse en una autocaravana para no congelarse. Mientras tanto, un estadounidense de 26 años bajaba a ciegas hacia Bormio con las piernas cubiertas de hielo y vaselina. Se llamaba Andy Hampsten y aquella tarde, el 5 de junio de 1988, se vistió con la maglia rosa que ya no se quitaría.

Un camino de tierra a 2.621 metros

El Passo di Gavia une la Val Camonica con la Valtellina, entre Ponte di Legno y Bormio, y durante décadas fue poco más que una pista de montaña: estrecha, de un solo carril en buena parte de su vertiente sur y, en 1988, todavía con largos tramos sin asfaltar. El Giro lo descubrió en 1960. Aquel día Imerio Massignan coronó en cabeza por un camino embarrado, pero pinchó varias veces en la bajada y Charly Gaul le ganó la etapa en Bormio.

Después, el Giro se olvidó del puerto durante 28 años. Cuando volvió a meterlo en el recorrido, en 1988, lo hizo en una etapa cortísima, de 120 kilómetros, que se parecía más a una emboscada que a un tappone: salida en Chiesa in Valmalenco, paso por el Aprica y el Gavia como plato fuerte antes de la bajada final a Bormio. Era la Cima Coppi, el techo de aquella edición.

PASSO DI GAVIA DESDE PONTE DI LEGNO2.621 m · Cima Coppi 1988Ponte di Legno (≈1.258 m)km 17,317,3kilómetros1.363m de desnivel7,9 %media (máx. 12,2 %)Perfil esquemático, no a escala por kilómetro. Datos: cols-cyclisme.com.

La previsión decía nieve (y la carrera siguió)

La etapa 14 amaneció con lluvia y con un parte meteorológico que no dejaba dudas: arriba iba a nevar. El líder era el italiano Franco Chioccioli, de rosa desde la llegada a Selvino dos días antes, y la general estaba apretadísima, con ocho corredores en menos de tres minutos. Hampsten, del equipo 7-Eleven, era quinto, a poco más de un minuto.

La organización decidió no tocar el recorrido. Il Post atribuye al director del Giro, Vincenzo Torriani, una frase que lo resume todo: «El espectáculo debe continuar y los ciclistas deben sufrir por el espectáculo». Chioccioli lo vio de otra manera y lo ha repetido durante años: con aquella nieve, dice, la etapa tenía que haberse suspendido, porque muchos equipos no estaban preparados para una emergencia así.

El 7-Eleven sí lo estaba, o casi. Su gente salió a comprar ropa de invierno a una tienda de esquí y su director, Mike Neel, tuvo una idea que los corredores se tomaron al principio a broma: untarse de vaselina de los pies a la cabeza, cara incluida. Hampsten salió con una camiseta interior de polipropileno de manga larga, el maillot de lana, un chubasquero y unos guantes de neopreno. «El 7-Eleven fue el único equipo con ropa lo bastante caliente», recordaría años después.

Manga corta en la cima, abrigo en la musette

Van der Velde, que llevaba la maglia ciclamino de la regularidad, atacó en las primeras rampas del Gavia. Iba con el equipo Gis Gelati, con ropa de verano y con más moral que abrigo. Cuando la lluvia se convirtió en ventisca y la carretera en barro helado, siguió subiendo como si nada. Coronó en solitario, con algo de ventaja sobre Hampsten, que había atacado por detrás y subía «muy fuerte», según contó él mismo, aunque la cima no era su objetivo.

Su objetivo era la bajada. Arriba le esperaba el dueño del equipo, Jim Ochowicz, con una musette llena de ropa seca. Hampsten se paró a ponérsela y en esa maniobra perdió unos segundos preciosos: el neerlandés Erik Breukink, del Panasonic, le alcanzó. Detrás, el grupo de Chioccioli, con Zimmermann, Giupponi y Giovannetti, pasó a unos 50 segundos. Para entonces, bastantes corredores ya no pensaban en la carrera sino en sobrevivir. Giuseppe Saronni, campeón del mundo en 1982, se detuvo llorando de frío al comienzo del tramo de tierra.

Un descenso a ciegas hacia Bormio

Lo que vino después Hampsten lo describió ya en 1988, en una entrevista a VeloNews hecha a la mañana siguiente en su hotel de Bormio: apenas veía la carretera, se guiaba por las señales y los comisarios y solo frenaba cuando intuía una curva. Los frenos, por lo demás, estaban helados y servían de poco. Cuando se miró las piernas, las vio «de un rojo vivo y con trozos de hielo por todas partes». Se asustó y decidió no volver a mirarlas.

Van der Velde aguantó con él unos metros y luego desapareció: se refugió en una autocaravana para no congelarse y llegó a Bormio con 47 minutos de retraso. Breukink adelantó a Hampsten a unos seis kilómetros de la meta y ganó la etapa con siete segundos de ventaja. El tercero llegó casi cinco minutos después. Chioccioli perdió 5 minutos y 4 segundos, y Perico Delgado, uno de los favoritos, unos siete. De los 154 corredores que tomaron la salida, 139 llegaron a Bormio; varios terminaron el día en el hospital con síntomas de hipotermia.

«Bajar el Gavia fue lo más difícil que he hecho nunca».

Andy Hampsten, en Escape Collective (2024)

Hampsten cruzó la meta feliz y, minutos después, se derrumbó. «Después de la carrera era una ruina emocional», confesó: no pudo atender a la televisión y lloró en el coche del equipo. Pero era el nuevo líder del Giro. El Corriere della Sera, por la pluma de Gianfranco Josti, retrató así a los que llegaban detrás: «En sus caras está dibujado el terror, más que el cansancio».

5 DE JUNIO DE 1988, EN CIFRAS120km de etapa2.621 mla Cima Coppi−4 °Cen la cima7″Breukink sobre Hampsten47′perdió Van der Velde139/154llegaron a BormioFuentes: Il Post, giroditalia.it, VeloNews.

De rosa hasta Milán

Quedaba una semana de carrera, y Hampsten la defendió con la cabeza fría que le había faltado al cuerpo en el Gavia. El golpe definitivo llegó en la etapa 18, una cronoescalada de 18 kilómetros entre Levico Terme y el Vetriolo, que ganó él. Antes de ese día su ventaja sobre Breukink era de 42 segundos; en Milán fue de 1 minuto y 43 segundos. El suizo Urs Zimmermann completó el podio, a 2:45.

Hampsten, que ya había ganado en Selvino, se llevó también la clasificación de la montaña. Fue el primer estadounidense en vestir y en ganar la maglia rosa y, de paso, el primer corredor no europeo en ganar el Giro. Chioccioli, en cambio, sostiene que aquel día «falseó el Giro», porque hubo corredores que se metieron en coches y autocaravanas y salieron minutos después. «Aquella jornada me destrozó», ha contado. Se tomaría la revancha en 1991, cuando ganó el Giro con autoridad.

Lo que dejó el Gavia

El Gavia de 1988 cambió algo más que un palmarés. Demostró que la ropa y la logística podían decidir una gran vuelta tanto como las piernas: el equipo que llevó lana, neopreno y una musette en la cima ganó el Giro, y el corredor que coronó primero en manga corta acabó a casi una hora. El puerto, por su parte, quedó marcado como sinónimo de nieve. Un año después, en 1989, la etapa que debía cruzarlo se suspendió precisamente por eso, y desde entonces ha vuelto al Giro en varias ocasiones, casi siempre con el pelotón mirando al cielo.

Hampsten ganaría en 1992 en el Alpe d’Huez y hoy organiza rutas en bicicleta por la Toscana, pero en Italia sigue siendo, sobre todo, «el del Gavia». Breukink, que ganó la etapa, ha quedado casi como un secundario de lujo. Y Van der Velde, el hombre de la manga corta, es la mejor prueba de que en la montaña no siempre gana el más valiente, sino el mejor abrigado.

Para el coleccionista, el Giro de 1988 es una mina de pequeños tesoros: los maillots de lana y los bidones del 7-Eleven, del Panasonic o del Gis Gelati cuentan esta historia mejor que cualquier crónica. Si te apetece ver cómo eran los objetos de aquel pelotón, date una vuelta por nuestra colección.

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Fuente: Il Post («L’incredibile tappa sul Gavia», 2018); giroditalia.it (ficha del Gavia e «Il Gavia: epico, eroico, struggente e terribile»); Velo/VeloNews (entrevista a Andy Hampsten, julio de 1988, reeditada en 2012); La Nazione (entrevista a Franco Chioccioli, 2018); Escape Collective («Where are they now: Andy Hampsten», 2024); Il Sole 24 Ore; Cycling Revealed (Giro de 1988); Wikipedia («Gavia Pass», «Andrew Hampsten»); cols-cyclisme.com (perfil del puerto). Ilustraciones originales de El álbum del pelotón.


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